El proceso de aprehensión de información que está almacenada en un soporte y que es
transmitida a través de ciertos códigos recibe el nombre de lectura. Dicho código
puede ser visual, auditivo o táctil.
Lo que habitualmente entendemos por leer es un proceso que implica varios pasos, como la visualización (la mirada sobre las palabras), la fonación (la articulación oral, ya sea conciente o inconsciente), la audición (la información que pasa al oído) y la cerebración (se concreta la comprensión).
La crítica, por su parte, es un juicio o examen que se realiza
sobre algo. Las personas que se especializan en realizar juicios sobre obras de
arte, espectáculos y libros reciben el nombre de críticos.
El concepto de lectura crítica hace referencia a la técnica o el
proceso que permite descubrir las
ideas y la información que subyacen dentro de un texto escrito. Esto
requiere de una lectura analítica, reflexiva y activa
La lectura crítica, por lo tanto, es el paso previo al
desarrollo de un pensamiento crítico. Sólo al comprender un texto en su
totalidad, desentramando el mensaje implícito del contenido más allá de lo
literal, es posible evaluar sus aseveraciones y formarse un juicio con
fundamento.
El único texto que puede criticarse es aquel que se ha
entendido. Por eso la lectura crítica está asociada a una comprensión cabal de la información.
Cuando se logra dicho grado de comprensión, el lector puede aceptar o rechazar
la idea del autor con responsabilidad sobre su decisión. Para fomentar el
pensamiento crítico, pues, primero deben brindarse las competencias necesarias
en lectura crítica.

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